Mesas de Escritorio

La historia de las mesas de escritorio es tan rica y variada, como lo son también, espléndidas y variadas las que podemos encontrar en la actualidad. Para empezar, digamos que no existen registros arqueológicos que mayor importancia, que indiquen que en la antigüedad clásica existieron estas mesas. Tampoco sucedió en las civilizaciones antiguas del Lejano Oriente ni del Medio Oriente.

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Las mesas escritorio empiezan a ser utilizadas en la Edad Media, según la mayoría de los historiadores

Existe un sinnúmero de ilustraciones, en las que podemos apreciar los primeros muebles, sobre los que podemos decir que parecen haber sido diseñados y, luego, fabricados para la lectura, la escritura y, por supuesto, para el trabajo. Para más señas, se sabe que los monjes de las más diversas órdenes del catolicismo, las utilizaron para efectos caligráficos, dado que eran los principales difusores de la cultura durante el Medioevo. Además, solían utilizar atriles que se ubicaban encima de las rodillas pero, también, de ciertas mesitas rústicas.

En lo que tiene que ver con el Antiguo Egipto, respecto de las mesas para escritorio, se sabe que se utilizaban algunas mesas que eran simples, pero en forma de pedestal, lo que les otorgaba cierta importancia cultural y/o laboral. En otras ocasiones, las usaban para separar la comida del suelo o, para ser más específicos, para no comer en el piso.

En lo que respecta, esta vez, de la antigüedad greco-romana, las mesas contaban con una función religiosa, al tiempo que se les utilizaba, también, para efectos industriales y comerciales, sin que nos olvidemos de sus funciones domésticas. 

Las mesas de escritorio délficas eran propias de las culturas greco-romanas

Eran redondas, al tiempo que contaban con solo tres patas. El gran Horacio las solía llamar “mesas tripes”, al tiempo que Cicerón las llamaba “triponadea” y los griegos “trípotes” que, dicho sea de paso, las utilizaban mucho más que los egipcios, aunque no contaban con grandes mesas de comedor para varias personas.

Ahora, los escritorios con sus respectivas mesas (como es más que obvio) que son tal y como las conocemos en la actualidad, datan de los siglos XVII y XVIII, épocas en las que se les encontraba con gran pompa, muy propia de los estilos barrocos y otros que eran, si se quiere, exagerados y extravagantes, aunque bellísimos desde el punto de vista artístico.

En el siglo XVIII, específicamente, se creó la mesa de dibujo que, justo es decirlo, es como el antecedente de lo que hoy son las mesas para ordenadores y para otros efectos adicionales. Durante los antedichos siglos, se crearon hermosas mesas de escritorio para muchos propósitos, como es el caso de las que se utilizaban para tomar el té.

Pasemos, ahora, a referirnos a las mesas para escritorios de la Francia del siglo XVIII, lo que merece un “capítulo aparte”, dadas las importantísimas connotaciones del arte francés de los últimos cuatro siglos. Aparecen las curvas y la gran riqueza artística del estilo barroco, aunque son más livianas y menos formales. Estamos aludiendo al famoso estilo regencia, que marcó los inicios del estilo rococó, que se distingue por la ligereza de los motivos decorativos y las formas asimétricas.

Las mesas de estudio en el ya reciente siglo XIX, cuando aparece la industrialización

En este siglo, aparecen dos tipos de mesas: de un lado, la mesa de sofá y, de otra parte, la mesa con un pedestal en el centro, al tiempo que las largas mesas de comedor eran la constante. Empiezan a abundar las pequeñas y funcionales mesas de estudio, producidas en serie, con toda una lista de variantes, prestaciones y funcionalidades.

Ya contaban con cajones para guardar los diferentes implementos de trabajo, con un cómodo espacio para ubicar las piernas, sin que fueran totalmente abiertos a la vista de los visitantes. En lo que tiene que ver con los materiales, digamos que eran relativamente livianos, si los comparamos con los de los siglos anteriores.

Estamos hablando, primordialmente, de la madera, del hierro y del acero que, durante el último cuarto de este siglo, ya se producía en grandes proporciones. Cuando aparece le siglo XX, las mesas de escritorio se pueden adquirir en todas las formas y tamaños, al tiempo que se les encuentra en los más diversos materiales.